Cosecha de sangre

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Traducción de un original de Alexis C. Madrigal en The Atlantic

Cada año, la sangre de medio millón de cangrejos herradura es cosechada para hacer posible una tecnología biomédica sin igual.

Lo primero en lo que la gente se fija es en el color. Es azul, un azul claro.

Pero lo maravilloso de la sangre de cangrejo herradura no es su color. Es un compuesto químico que sólo se encuentra en los amebocitos de sus células sanguíneas, los cuales pueden detectar la más mínima huella de presencia bacteriana y atraparla en coágulos inescapables.

Para aprovecharse de esta singularidad biológica, las compañías farmacéuticas revientan las células que contienen el químico, llamado coagulógeno. Entonces, lo utilizan para detectar contaminación en cualquier solución que pueda entrar en contacto con la sangre. Si hay alguna endotoxina bacteriana en el líquido — incluso a concentraciones de una parte por trillón — el extracto de sangre de cangrejo herradura empezará a trabajar, convirtiendo la solución en lo que Fred Bang, su co-descubridor, llama “gel”.

“Este gel inmoviliza la bacteria, pero sin matarla”, escribió Bang en el trabajo de 1967 que describía la sustancia. “El gel o coágulo era estable y duro, y se mantuvo así durante varias semanas a temperatura ambiente.”

Si no hay contaminación bacteriana, la coagulación no ocurre, y la solución puede considerarse libre de bacterias. Es una prueba simple e instantánea conocida como LAL, o Lisado de Amebocitos de Limulus (llamado así por el nombre de la especie del cangrejo, Limulus Polyphemus).

La prueba LAL reemplazó el más bien horripilante proceso anterior, donde las sustancias que tenían posibilidad de contaminación se probaban en “grandes colonias de conejos“. A Las compañías farmacéuticas tampoco les gustaba este proceso, ya que era lento y caro.

Así que, ahora, la sangre de cangrejo herradura es un gran negocio. “Todos los medicamentos certificados por la FDA han tenido que ser testados con LAL”, apuntó el documental de la PBS Nature, “al igual que los implantes quirúrgicos como marcapasos y prótesis.”

No sé tú, pero a mí la idea de que todas las personas de América que alguna vez han sido inyectadas (1) han estado protegidas porque cosechamos la sangre de una criatura marina poco memorable con un superpoder químico oculto me hace sentir raro. Este escenario no es ni siquiera ciencia ficción, es tecnología postmoderna.

El único problema es que las farmacéuticas necesitan una enorme cantidad de sangre de cangrejos vivos. Los cangrejos herradura viven en el lecho marino, cerca de las orillas. Cuando llega el turno de aparearse, nadan a aguas poco profundas, y los cangrejeros aparecen, arrancando a los cangrejos de su hábitat.

Estos biomédicos no son los primeros en utilizar los cuerpos de los cangrejos. Ya en tiempos coloniales, se utilizaban como “fertilizante cangrejil” en la agricultura. En el siglo XX esto se convirtió en una industria organizada alrededor de la Bahía de Delaware. Los cangrejos eran cocinados al vapor y triturados para abonar el campo. Otros sirvieron de pienso para cerdos. Se cosecharon millones de cangrejos.

Al haber decimado la población del cangrejo cerradura, en los setenta, la industria del abono declinó y murió. Pero las cosechas volvieron en los noventa, cuando los pescadores se dieron cuenta de que podían usar los cangrejos como cebo para atrapar los caracoles grandes llamados buccinos)

Es decir, estos animales no han sido tratados con cariño por la humanidad. No inspiran el tipo de afecto que tenemos, por ejemplo, por los conejitos. En los ojos de la gente de antes de Fred Bang, su único mérito era la proximidad. Les gusta la orilla del mar, como a nosotros.

Y ese hábitat, tan rico en bacterias es el motivo, especuló Bang, para que estos cangrejos evolucionaran su maravillosa defensa química. Sus sistemas circulatorios se parecen más a los de una araña que a los nuestros. Si inhalamos algo dañino, ese algo tiene que encontrar un camino a través de nuestro cuerpo y en nuestro torrente sanguíneo, peleándose con los leucocitos al entrar. Pero si esa misma bacteria encuentran una forma de pasar el exoesqueleto del cangrejo, tienen plena libertad para hacer daño.

“Hay unos grandes senos que permiten el contacto directo de la sangre con los tejidos” explica la historia del cangrejo del Laboratorio Biológico Marino Woods Hole. “Hay muchos espacios abiertos, y una bacteria que entrase por una grieta de la concha tendría fácil acceso a una gran área interna del cangrejo, un escenario que potencialmente es letal.”

El coagulógeno cambia el aspecto abierto del sistema circulatorio del cangrejo herradura. Cuando las células sanguíneas detectan invasores, liberan gránulos del químico, que se convierte en una barrera gelatinosa que impide que la bacteria se mueva, previniendo el avance de la infección. La mejor metáfora podría ser el Hombre de Hielo de los X-Men, pero en vez de usar el frío para enjaular a los enemigos, el cangrejo herradura usa su extraordinaria química.

Este truco, quizás de forma desafortunada para el cangrejo herradura, no funciona en los humanos.

Después de que los cangrejeros biomédicos los lleven de vuelta al laboratorio, perforan a través del tejido que rodea el corazón de los animales y les extraen hasta un 30% de la sangre de los animales. El LAL se extra de la sangre, y puede valer 15.000$ por litro. Sólo hay cinco compañías que hagan este trabajo: Associates of Cape Cod, Lonza, Wako Chemicals, Charles River Endosafe y Limuli Labs (que no tiene página web).

Los cangrejos son devueltos al océano a una gran distancia de donde fueron recogidos, para evitar sacar sangre a los mismos animales de forma repetida. El proceso completo lleva entre 24 y 72 horas.

La industria afirma que muchos de los animales sobreviven. Según diversas estimaciones, mueren entre el 10 y el 30 por ciento. Podemos pensar que es como el dar sangre para los humanos. Los cangrejos cogen un zumito de manzana y unas galletas, y ya están perfectamente al rato, pero algunas personas han visto problemas. En las regiones donde se cosechan cangrejos en grandes cantidades para usos biomédicos — como Pleasant Bay, en Massachussets—, cada vez se presentan menos y menos hembras para parir. Quizás la sangría les estaba fastidiando (por usar un término médico), aunque no los matara.

Unos investigadores de la Universidad de New Hampshire y la Universidad Estatal de Plymouth decidieron probar esta hipótesis. Le pusieron acelerómetros a unos cangrejos hembra que habían sido desangrados para nuestro beneficio.

Informaron de los resultados en un nuevo trabajo en el Boletín Biológico, Comportamiento infraletal y efectos fisiológicos del proceso de sangrado biomédico en el Cangrejo Herradura Americano, Limulus Polyphemus.

El proceso parece hacer que los animales sangrados sean letárgicos, más lentos y menos propensos a seguir las mareas como hacen los animales no tratados.

“Los cambios que observamos en los niveles de actividad, la velocidad de movimiento y la expresión de los ritmos de marea pueden interferir con las actividades diarias del Limus Polyphemus, de forma particularmente pronunciada durante la sesión de desove,” escriben. “El desove necesita varios viajes a la zona intermareal, muy costosos energéticamente. Las hembras más grandes tienden a hacer un número mayor de estos viajes, a veces haciendo múltiples excursiones en la misma semana. Un déficit de actividad, tal como el causado por el sangrado biomédico, puede influenciar el número o el momento de esos viajes. En el último caso, las hembras podrían retrasar el desove mientras se recuperan, lo cual reduciría la cantidad de crías.”

Por resumir: Sangrar a un cangrejo hembra podría hacer que fuera menos propenso a aparearse, incluso si no lo mata. (De los cangrejos que los autores siguieron, sólo murió un 18%).

Mientras que el proceso de sangrado es claramente mejor para el cangrejo que la cosecha directa que había antes, el estudio muestra que la sangre de cangrejo no es gratis.

La pregunta lógica es: ¿Por qué no se ha descubierto todavía un sustituto sintético para el LAL? Después de todo, no es como si siguiéramos consiguiendo la insulina de los cerdos. Utilizamos levadura para producirla, utilizando la secuencia de ADN que crea la proteína.

Resulta que las compañías están trabajando en ello. No quieren que la fuente de su producto pueda ser regulada por un Plan de Pesca, si pueden evitarlo.

En particular, la bióloga Ding Jeak Ling de la Universidad Nacional de Singapur, tuvo éxito al producir la enzima clave para la detección de bacterias, conocida como Factor C, utilizando levadura. Licenció el proceso a Lonza, que lo ha llevado al mercado con el nombre de PyroGene. Una compañía alemana, Hyglos, también ha estado trabajando en otro detector de endotoxinas sintético. Otras tecnologías, incluso más avanzadas, están en camino.

¡Así que hay buenas noticias para el cangrejo herradura! Es como cuando encontramos crudo y las ballenas lo celebraron (al menos en la imaginación de un dibujante de Vanity Fair en 1861)

El gran chiste cósmico puede ser que los cangrejos herradura, que durante los últimos treinta años han tenido gran valor en la nueva economía biotecnológica, volverán a ser cebo de caracoles para los pescadores. Ser valioso vivo ha dañado al cangrejo herradura en algunos aspectos. Pero no tener valor económico podría ser hasta peor.

Los cangrejos herradura son un animal antiguo, con más de un billón de años de antigüedad. Tienen su propia manera de hacer las cosas, algo que hemos estado explotando durante décadas. ¿Su sangre azul? Eso es porque el cobre hace las veces del hierro en nuestra sangre. Son las moléculas de hemoglobina de nuestra sangre, basadas en hierro, lo que le da el color rojo. En el caso de los cangrejos, las moléculas de hemocianina en las suyas lo que le da el color azul a su sangre.

Nuestra propia especie ha evolucionado mil veces más recientemente, llegando a nuestra forma anatómica actual tras un par de centenares de miles de años. Esperemos que no aniquilemos a los cangrejos cerradura cuando terminemos de clonar su antiguo poder químico.

NdT: No estoy seguro de si esto es obligatorio también en la Unión Europea. ¿Alguien lo sabe?

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