Según Frans de Waal, nos encanta comparar la “inteligencia” de los animales con los humanos: este mono puede contar como una persona, este loro puede hablar como nosotros. Pero de Waal, un profesor de comportamiento de primates del departamento de psicología de la Universidad de Emory, cree que este punto de vista antropomórfico está desfasado, y nos muestra de manera entretenida y convincente que hay que graduar la inteligencia de cada especie teniendo en cuenta sus propias circunstancias.

Su nuevo libro lo describe de esta forma. Es injusto preguntar si una ardilla puede contar, si la vida de una ardilla no requiere las matemáticas. Sin embargo, sí que requiere que recuerde dónde ha escondido un centenar de bellotas, y la ardilla lo consigue de sobra, mientras que tú olvidas dónde aparcaste el coche.

De Waal, autor de varios libros sobre primates y uno de las cien personas más influyentes de Time Magazine en el 2007, tiene muchas anécdotas sobre la inteligencia animal. Por ejemplo, la forma de cazar de las ballenas asesinas en la Antártica. Un grupo de orcas verá una foca en un trozo de hielo cerca de tierra. Unas cuantas trabajarán juntas —y es mucho trabajo, asegura— para llevar el trozo de hielo mar adentro. Cuatro o cinco se alinearán lado a lado y “nadarán al unísono hacia el trozo de hielo, creando una enorme ola capaz de arrastrar a la foca al agua”. Impresionante, ¿eh? Pero lo mejor es lo siguiente: a veces las orcas dejan ir a la foca. Y algunos científicos incluso han visto cómo volvían a poner a la foca en un trozo de hielo diferente. ¿Humor de orcas? ¿Un chiste?

Muchos animales son capaces de reconocer fotografías de caras específicas en sus propias especies, según de Waal, y los cuervos pueden reconocer a —y formarse opiniones sobre— diferentes humanos. Cierto biólogo de Seattle ha capturado tantos cuervos para investigación que los cuervos le atacan cuando le ven en la calle. Sus ayudantes llevan máscaras de Halloween, pero los cuervos también han aprendido a reconocerlas.

Y hablemos de los perros. De Waal conoce a varias personas que tienen galgos afganos que se ofendieron cuando la raza fue considerada la más tonta de todas. “Mis amigos dijeron que la única razón por la que se considera que los galgos afganos son tontos es porque son independientes y cabezotas.” El ranking no iba de cerebros, según el periódico, sino sobre obediencia. Los dueños de los border collies (que acabaron en el número uno) podrían no estar de acuerdo.

El libro no sólo está lleno de información de la que te hace pensar, sino que es muy divertido de leer. El título es ¿Somos lo suficiente inteligentes para saber cómo de inteligentes son los animales?, y el autor ciertamente lo es.

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